viernes, 24 de agosto de 2007

Los invito


Hola compañeros: me detuve un ratito a contarles que estoy armando un blog -¡el primero para mí!- y en esta nueva experiencia quería incluirlos, puesto que sin ustedes (todos ustedes: mis compas de las dos sedes) no sé si me animaría a tal emprendimiento. La última reunión que tuvimos en Yatay sobre los blogs -no sé si lo comparten- pude cerrar algunas ideas sobre el tema que me animaron a buscar un espacio para esto.

Se preguntarán ustedes para qué les escribo esto: porque creo que necesito hacerlo y compartirlo; porque la primera sensación que sentí el día que empecé a formarlo es de querer saber qué opinaban ustedes sobre mi primitiva idea y si tenían alguna sugerencia para hacerme.

(Tengo ganas de una invitación formal e informal a la vez)

Los invito a entrar a mi -todavía en etapa inicial- blog:


Me gustaría comentarios, sugerencias, ideas nuevas... lo que quieran.

Desde ya gracias. Luciana.

martes, 21 de agosto de 2007

Día de Acción del Blog

Un grupo de internautas lanzó una iniciativa para crear el "Día de Acción del Blog", una jornada en la que todas las bitácoras de la Web se pongan de acuerdo para publicar artículos sobre un único tema. La fecha elegida para la celebración es el 15 de octubre y el tópico para la primera edición del evento es el cuidado del medio ambiente.

Los organizadores sostienen que si durante 24 horas todas las página personales hablan de determinado problema que afecta a la humanidad, ese inconveniente podría resolverse. Hasta el momento, casi 600 autores de bitácoras adhirieron a la propuesta.

Además de publicar artículos sobre el tema, los organizadores invitan a promover el evento a través de la Web y proponen que aquellos usuarios que ganen dinero con sus blogs donen lo recaudado durante ese día a alguna organización ecologista.

viernes, 17 de agosto de 2007

La juventud europea usan las NTICS

Fuente: Clarín


Según una encuesta realizada por la Comisión Europea, los chicos de ese continente dan por supuesta la utilización de Internet y del teléfono móvil. El estudio, realizado para analizar cómo utilizan los jóvenes los nuevos medios de comunicación, agrega que cuando los menores se encuentran con problemas relacionados con la Web, sólo recurren a un adulto como último recurso.

Viviane Reding, comisaria de la UE responsable de Sociedad de la Información y Medios de Comunicación, explicó a la prensa que "ésta es la primera vez que se pregunta directamente a niños de toda Europa sobre cómo utilizan las tecnologías online, cuánto navegan por diversión, cuánto tiempo tardan en hacer sus deberes escolares y qué hacen frente a los riesgos".

Para la encuesta fueron entrevistados chicos de 9 a 14 años, procedentes de los 27 países miembros de la UE, además de Noruega e Islandia. Los resultados advirtieron que la mayoría utiliza Internet varias veces al día y tiene también un celular propio.

Por otra parte, el estudio revela que los chicos utilizan las tecnologías de manera muy similar en toda Europa. Con respecto a la Web, los juegos online, las búsquedas y la comunicación se consideran las actividades principales. En referencia a los teléfonos móviles, se utilizan sobre todo para enviar mensajes de texto y hablar con padres y amigos.

Además, la encuesta concluye que aunque los menores conocen los riesgos y las precauciones que se deben tomar en relación a la tecnología, la mayoría preferiría intentar resolver el problema por sí mismos o con amigos y sólo hablaría con sus padres como último recurso en los casos más graves.

lunes, 13 de agosto de 2007

Hijos de la web

Esta es una nota del diario Clarín del 29/07/07 es intresante porque trata sobre los "nativos digitales" concepto muy nuevo para mí y supongo que para algunos de ustedes también.
Espero que les sea interesante.

sábado, 4 de agosto de 2007

Teoría del aprendizaje aromático

(Son 15´de no aburrida lectura. El que avisa no es traidor.)

Andaba necesitando escuchar esa cita de Lacan que trae Daniel Krichman: sujeto supuesto al saber... He sido descubierta y quiero seguir pensando sobre las preguntas de Daniel en su comentario que se volvió entrada:

Todos aprendemos de todos en ese clima. Y después, nadie se quiere ir de ese espacio en donde nos quieren tanto.

¿Y la distancia? ¿Y la tecnología? ¿Y las herramientas?...¿Importan tanto como nos quieren hacer creer?
De lo que quiero hablar en lo largo que sigue es de Ersilia. Gracias, Guille, por traer este relato de Calvino a cuento... Inspira lo que quiero decir sobre las preguntas que plantea Daniel. Me hace pensar sobre la historia, o la Historia. Que me hacía falta sumar en mi tablero.

Saben qué... Creo que la distancia sí importa, su percepción, su consistencia, sí importan. Tengo la sensación de que las tecnologías y sus herramientas no son el fondo de ninguna cuestión ni lo cambian pero no son sin ese fondo de cuestión, ajenas a él. En nuestro caso, la cuestión es la enseñanza y el aprendizaje y el aula, y todo eso hoy con las "nuevas" TICs, ¿no? (Bueno, lo de "hoy" es complicado, lleno de pliegues: hoy y aquí, que somos nosostr@s, conectad@s a internet, en Argentina, por lo menos así de restringido está ese "hoy"... De hecho, por ejemplo, para mí son muchísimo más nuevas que para Daniel o Guille, claro.)

Me vienen a la memoria varias cosas. En principio iré desplegándolas como aparecen así vamos pensando juntos, si quieren:

Premisa M 1

En un post de Carlos Neri en su blog Moebius (uno de los profesores del curso virtual "Un tren en la web 2.0"), él ofrece una cita de Baudrillard que quiero traer aquí a la memoria (lástima que no sé de qué libro es).

“…Pero, con la modernidad también perdimos la idea de que la fuerza está en la ausencia, que de la ausencia nace el poder. Ahora, por el contrario, queremos acumular, acrecentar, agregar cada vez más, y ya somos incapaces de enfrentar el dominio simbólico de la ausencia. Por eso mismo estamos hoy sumergidos en una especie de ilusión inversa, una ilusión desencantada: la ilusión material de la producción, de la profusión, la ilusión moderna de la proliferación de las imágenes y de las pantallas…”
Luego recordé a Marcelo Dalmolin en la capacitación, contándonos que parte de la plataforma que estamos intentando desarrollar en ORT viene de la educación a distancia, pero que lo nuestro no pretende eso sino un "blended learning" (y yo entonces pensé -poble Dalmo- en los aromas del té), una modalidad mixta que permita la utilización de estos materiales en el aula y al mismo tiempo, su acción mientras el alumno, la alumna está en su casa, o donde fuere, en fin.

Y me preguntaba: ¿por qué esta necesidad de un material proveniente de la educación a distancia si tengo al pibe, a la piba ahí (quiero decir... "acá", bueh, no sé, cerca, digo)? Me pasan dos cosas, los materiales a mí me encantan, me dan ganas de usarlos, de inventarlos. Pero...

Premisa m 1

Vuelvo a ver en mi memoria el estilo de mis clases de este año, en las que l@s alumn@s tienen ritualizadas las rondas. Saben que cuando terminamos de leer un libro o una parte de un libro y vamos a empezar a hablar de él, eso se hace en ronda y ya encontraron la postura de su cuerpo (los primeros días se acomodaban mil veces, cambiaban de lugar en el aula, ahora ya encontró cada uno su rincón y su manera; por ahora, claro). Otras veces saben que vamos a cumplir alguna tarea más específica, así que no me esperan para acomodarse, porque suele ser que se armen mesas de trabajo y que yo arme los grupos dislocándol@s un poco de sus lazos más habituales. L@s de 5º hacen rondas cuando a ell@s les toca exponer, l@s de 4º disponen ell@s el lugar para que sus compañer@s escuchen las exposiciones, según su necesidad. Cuando llego, vienen tod@s y me rodean con mil cosas que contarme, avisarme, preguntarme, saludarme. Se ríen, de a poco, algun@s son atendidos, otr@s no, va bajando la ansiedad, alguno, alguna que tenga cerca y satisfecho, satisfecha con su respuesta recibe la delegación de cómo se usará el espacio y mientras yo encuentro dónde apoyar mis cosas, ell@s van armando lo que toca: la ronda, las mesas, la exposición, van a buscar el televisor o lo enchufan. ¿Parece un desorden? Es así. Está in-corpor-ado. Está ri-tu-aliz-ado.

Quiero decir... Yo me preguntaba... ¿qué lugar tiene la distancia si esta es la presencialidad? Y acá viene a cuento lo de Baudrillar, porque me recontrapregunto ahora: ¿acaso esa escena que me gusta tanto recordar no incorpora una distancia? ¿Una cierta distancia? ¿Como la distancia entre una Ersilia y otra Ersilia?

Premisa M 2

Vengo pensando todo este año, como en un segundo plano, de fondo de otras cosas que pienso, en el lugar del cuerpo en la escuela. El cuerpo. Sí. Desde los pies a la cabeza, ese cuerpo, el de la gente. Fue que comencé y abandoné un curso alrededor del cuerpo entre la filosofía y la historia del arte... Fue que tuve muchos encuentros escuchando a profesores de Educación Física Coordinadores del área de Expresión de las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires... Fue que hace un año y medio (algo se va asentando en el cuerpo) volví a mi práctica de Kung Fu... La cuestión es que veo que la escuela en su forma más tradicional, "la escuela", la que todavía es dejando de ser la que era, evidenciando su ya no ser y su desearse/ indesearse otra cosa (el no ser es crítico, duele, agobia, ataca con sorpresas, a veces, otras -menos- es feliz, límpido, rico, diverso), esa escuela lucha contra el cuerpo. Muy poco simbólicamente, digamos, lucha.

Hay una película francesa que probablemente conozcan y si no, recomiendo. Es de François Trouffaut y se llama "Los cuatrocientos golpes". En francés, la expresión "fair les quatrecents coups" equivale aproximadamente a la nuestra "mandarse las mil y una". Pero la palabra "golpes" es importante, porque -por lo que cuenta el film- también se puede asociar con otra nuestra: "los golpes de la vida". Allí se ve una escuela que tod@s conocemos (quizás no nuestr@s alumn@s, quizás): los bancos de madera pegados al piso, los alumnos silenciosos, el maestro dictando, los alumnos escribiendo todos al mismo ritmo ("si no, te atrasás y nadie te espera", así aprendías y Dios veía que era bueno), con la misma letra, la misma cosa. Eventualmente un alumno recitaba la lección con la misma dicción del maestro, su misma cadencia. Nada se mezclaba, ellos por un lado, ellas por otro. El cuerpo disciplinado y la mismidad como regla. Y el cuerpo era uno que estaba bien si no se notaba que existía, si no olía, si no sonaba, si no tocaba otros cuerpos, si "no". Con la regla se castigaba, también. En la película, el alumno pasa de la escuela a la cárcel (debería haber ido a parar al trabajo, supongo). Y no creo que le haga diferencia. No en lo simbólico, que es algo que nos trae a la mesa de reflexión Daniel.

Premisa m 2

Hace unos cuantos años recibía tps por correo electrónico y empecé a corregir de ese modo que me resultaba muy práctico (usaba distintos colores que permitían clasificar lo que señalaba, tipeo rápido, así que corregía más fácil, me venía bien, bah). Había quien no podía creer que l@s alumn@s no me mandaran basura a la compu, que no intentaran pasarse de list@s con las entregas, incluso menos que lo que intentan ante evaluaciones tradicionales (esas que parecen hechas para copiarse, porque todas deben decir lo mismo, claro; las evaluaciones, digo, no las personas...) Después, empecé a usar grupos, foros. En algún grupo leí cosas muy interesantes, en otros no pasaba nada si no revisaba el correo en días; algun@s lo usaron para producir colectivamente un gran tp de tod@s l@s que tenían que recuperar, cosa que yo alenté, para sorpresa de l@s mism@s que pensaban que no me había dado cuenta. Al mismo tiempo, me tocaba dar clase de literatura clásica una vez por semana en el laboratorio de TICs, compitiendo mi ego con el de las PCs. Alguien me comentó como para pincharme el globo: "pero mirá que los pibes juegan en la pc mientras estás en la clase..., tené cuidado". Y sí, yo me descuidaba... Hasta Dalmo, para protegerme, cortó un día la conexión de MSN porque parecía que todos los pibes se habían puesto a chatear... Era la consigna: chatear la discusión entre Hemón y Creonte en Antígona de Sófocles, sin mirar el texto, actuarla por chat (que nos permitía guardarla, claro). Cuando estuvimos posteando la semana última antes del receso, no vinieron tod@s a hacerme consultas cuando escribían en "compu". (Y tampoco cuando lo hacen en papel.) Cuando uno está en un laboratorio, no está en el frente. No ve todo. (La sola diferencia es que uno ya lo sabe.)

No tod@s me mandan mailes con consultas, no tod@s participan en el foro, no aparecen tod@s al mismo tiempo. Pero..., "o" (mejor) no tod@s de la misma forma. Algun@s tienen una tendencia al abrazo y a la mirada, otr@s son más sensibles a la palabra impresa en el mail, o han podido decir más desde que pueden postear que teniendo que hablar en el grupo. Por algo se empieza: se empieza por conocerl@s. Entonces, sé que con Pablo Molina tengo que lograr que haga lo opuesto de lo que le sale naturalmente, pero permitiéndole que en esto se apoye. Esto es importante. En la escuela de la mismidad el alumno/la alumna que no aparece o desaparece con todos cuando y como debe hacerlo dice alpiste.

Premisa M 3

Atender a la diversidad es el mandato hoy desde todos los güines... Desde la "pegagogía de las inteligencias múltiples" (estoy forzando el nombre un punto, solo un punto), desde la teoría de la comprensión, desde las nuevas formas del trabajo (y del trabajo no pleno como condición de la producción, y no como problema que debe resolverse), de la producción y del consumo personalizadísimos (cada individuo es un target, un perfil, ¿vieron lo que llenamos cada vez que nos asociamos a algún servicio digital?). Pero también desde los movimientos de resistencia o de lucha social, las banderas son las de las diferencias y su afirmación y defensa: las diferencias de prácticas y orientación sexuales, las diferencias religiosas, étnicas, las diferencias etarias, las diferencias de capacidades físicas y mentales, las diferencias "culturales" y ahí se mete todo lo que queda: gustos musicales, gustos por drogas diferentes, registros en el uso de la lengua, en las prácticas y orientaciones progresistas, en las formas de abollar los mocos...

Perdonen el tono pero es que me acuerdo de l@s linguistas (y a l@s didactas aplicacionistas) que pretendían retomar a Mijaíl Bajtin tratando de hacer una taxonomía de los géneros discursivos y veo esta taxonomización de las diferencias... Es largo de remontar el positivismo, largo largo como una "neverending list, ahaha ahaha ahahahaaá".

Premisa m 3

En la breve experiencia que tengo he mirado mucho a l@s prof@s de tecnología en los laboratorios o en los talleres cómo atienden al hacer de l@s alumn@s, sus ansiedades, su cuidado, con clara prioridad sobre su protección (alicates, tornos, en séptimo grado, me dan escalosfríos), con suma paciencia pero asumiendo el tiempo que ello necesita, que no "todo el mundo" tiene que estar siempre y al mismo tiempo escuchándoles "todas" sus santas palabras. (Ojo: no fue santas que puse entre comillas... Jajá.)

Digo, esto es duro para nosotr@s profes de Lengua y Literatura, tenemos una tradición fuertísima en la que somos, así plen@s, profesores, según nuestra Gran Lengua, nuestra exposición, nuestra Literatura, que además era La Historia también. Es más, "en el principio" la Literatura fue La Historia y, siendo que el Hombre era El animal Histórico y que el Hombre era El animal que hablaba, así nuestra tarea de enseñar Lengua y Literatura debía ser -poco menos- como la fundación del Hombre... ¡Basta! Ni más ni menos duro que para los demás "animales".

¿De qué tenemos que proteger a nuestr@s alumn@s l@s profesor@s de Lengua y Literatura? pensé alguna vez. Me respondí: de que crean que no pueden leer, de que crean que no hay literatura para ell@s, de que no puedan hablar, escribir, escuchar, leer (hacerse cargo de lo que escuchan, de lo que leen), de que no conozcan el poder que tienen sus palabras para curar o herir, para abrir o cerrar puertas, de que sean usad@s por las palabras de otr@s.

Inconclusiones

Por eso pensaba en el poder de la distancia, de la ausencia. Como Ersilia se refunda y se reencuentra y busca su forma, hay que reelaborar la distancia y la ausencia del otro en el fondo de este nuevo mandato. Para recomponer rituales en un aula porosa (en unos lenguajes, en unas artes y en unas personas epiteliales), en un aula que puede ser menos cuadrada, más prismática, recuperar su cuerpo.

Siempre hay algo negado en proporción al mandato... El cuerpo vs. la mente, las diferencias vs. el progreso. Ahora, ante la ilusión de producción, de profusión y de conectividad y de que hemos llegado a alguna de las utopías tecnológicas, (como una vez tuvimos nuestra ilusión de realidad, Jakobson mediante), digo, ahora se nos niega el todo, ni más ni menos. Joder.

En la relación docente-alumno/a-conocimiento, esta negación resulta para mí un saludable límite de intromisión de un@s con otr@s, la persona "pibe, piba" que se desconecta haciendo que escucha pero no, da igual que el que, la que pone un jueguito cuando tiene la pantalla delante. Pero... o... uno puede ser convocante y sostener la distancia, en otro momento. Un docente que asume/dice/practica que no puede "estar en todo" o meterse en todos los espacios del otro, se hace ausente, distante, señala su existencia. Y puede volverse deseable.

Entonces.

Mis alumn@s estuvieron escribiéndome durante las vacaciones al mail y revisando la producción de trabajos recuperatorios. Yo podía decidir no enterarme o enterarme y no contestarles. Ell@s lo sabían. Yo también. Así que abrí para ver si alguien había escrito. Como dicen algun@s de mis compañer@s: "a ver si alguien me quiso". Piedra libre

Y la red se va tejiendo...

Les sugiero lean el comentario escrito por Daniel Krichman, un destacado pionero cordobés de estas nuevas iniciativas, a la entrada de Verónica.

Más allá de matices, lo primero que se me ocurrió al leerlo fue: "Se está tejiendo la red". E inmediatamente, me hizo recordar a un pequeño cuento de Ítalo Calvino, que me leyó un apreciado docente, llamado "Las ciudades y los trueques".

Espero que don Ítalo no se ofenda por esta cita textual...

Lo transcribo:

En Ersilia, para establecer las relaciones que rigen la vida de la ciudad, los habitantes tienden hilos entre los ángulos de las casas, blancos o negros o grises o blanquinegros, según indiquen las relaciones de parentesco, intercambio, autoridad, representación. Cuando los hilos son tantos que ya no se puede pasar entre medio, los habitantes se marchan: las casas se desmontan, quedan sólo los hilos y los soportes de los hilos.

Desde la cuesta de un monte, acampados con sus trastos, los prófugos de Ersilia miran la maraña de los hilos tendidos y los palos que se levantan en la llanura. Y aquello es todavía la ciudad de Ersilia, ellos no son nada.

Vuelven a edificar Ersilia en otra parte. Tejen con los hilos una figura similar que quisieran más complicada y al mismo tiempo más regular que la otra. Después la abandonan y se trasladan aún más lejos con sus casas.

Viajando así por el territorio de Ersilia encuentras las ruinas de las ciudades abandonadas, sin los muros que no duran, sin los huesos de los muertos que el viento hace rodar: telarañas de relaciones intrincadas que buscan una forma.

Italo Calvino
Las ciudades invisibles

viernes, 3 de agosto de 2007

De otros mundos

Hace un tiempo, empecé un curso virtual sobre web 2, del que me enteré gracias a un enlace que hizo Guillermo al blog de uno de los docentes.
Consistió en un viaje... A ver qué palabra no sugiere irreal: ¿"virtual"?, ¿"imaginario"?, ¿"metafórico"? Una serie de vagones que albergaban camarotes: nuestras casillas de mails, en las que recibíamos la información sobre tareas a realizar en cada estación, intercambios y discusiones (sesudas, comprometidísimas) que se producían en los foros sobre cada una de las herramientas que intentábamos aprender a manejar. Teníamos un salón comedor también: la plataforma del curso alojada en un sitio web ad hoc, desde donde accedíamos películas, material bibliográfico, canciones, etc. Ventanas al paisaje.
En realidad, desde la plataforma se tenía acceso a todo el tren. ¿O era el tren? No, no, el tren no estaba en la plataforma sino en nosotros, eso es la clave de la metáfora y de su poder didáctico, pero necesito seguir pensándolo.

¿Por qué me importa contarles esto ahora? Porque, ahora que el curso terminó, uno de mis compañeros, Daniel Krichman (a quien admiro celosamente), escribió en su súperblog una suerte de balance de la tarea con unas notas acerca de la enseñanza y del aprendizaje que merecen compartirse y volverse motivo de debate.
Lo leía y recordaba del relato de Débora en la capacitación, la escena en la que ella propiciaba la colaboración entre compañer@s (tiene allí Daniel para ello una metáfora termodinámica envidiable).
Lo leía y pensaba que podíamos poner cualquier instrumento en cuestión, la birome, la compu, el pizarrón, las películas, nuestro cuerpo, el cuerpo de los alumn@s, nuestra voz, la de ell@s, nuestro saber, los de ello@s, como lo propone él: ¿qué es esa cosa en cada momento: objeto de enseñanza, medio de aprender? Cuestionarlo no hipotéticamente, irrealmente, cuestionarlo en el momento en el que el alumno, la alumna lo cuestionan porque se sienten cuestionad@s a su vez, en su límite con "la cosa".
Lo leía y recordaba de la capacitación de la semana pasada, por la referencia a las plataformas de educación a distancia, que yo me preguntaba durante el curso en qué contribuyen a la educación presencial, por qué esa modalidad mixta que nos propone el campus virtual puede ser valiosa. Y leyendo a Daniel me sucede de volver a complicarme con la cuestión de la distancia, su necesidad, su deseo de prójimo: entre quien aprende y quien enseña, entre quienes aprenden, entre el mundo que hay que aprehender y las personas.